Cantar de mío Cid

  • No muchos años después de la muerte de Rodrigo Díaz (1099) –al que, ya en vida, se le había ensalzado en los versos latinos de un Carmen Campidoctoris, y del que la crónica culta habló de inmediato en una Historia Roderci Campidocti– los juglares castellanos difundían versoc que con el tiempo formarían el Cantar de mío Cid. Este monumento épico, el más antiguo que como tal conservamos, fue copiado en 1207 por Per Abbat en un código de 74 hojas de grueso pergamino escrito por ambas caras al que le faltan la primera y las dos últimas hojas. Es un poema todavía rudo y balbuciente, compuesto en series asonantadas monorrimas de muy variado número de versos. No sabemos cuántos y cuáles fueron sus autores, pero todo indica que se trataba de juglares con un conocimiento relativamente próximo al personaje y al paisaje por el que discurre la acción: desde los páramos burgaleses hasta la florida Valencia del Cid, precisamente. No obstante, la poética fabulación literaria transfigura e idealiza la egregia figura del héroe castellano hasta convertirlo en un arquetipo de epopeya.

      1. 2007
        Edaf
        Biblioteca Edaf
        6
        276 páginas
        11 x 18 cm
        978-84-414-1906-3
        M.2.725-2007
      2. 2003
        Edaf
        Biblioteca Edaf
        6
        14ª edición
        352 páginas
        11 x 18 cm
        84-7166-385-6
        M-12.344-2003
      3. 1970
        Edaf
        Biblioteca Edaf
        6
        672 páginas
        11,5 x 19 cm
        M-18875-1970
      4. 1964
        Edaf
        Biblioteca Edaf
        6
        M. 14735/1964
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