Museo del Cid

Las mocedades del Cid

  • Si ya en vida Rodrigo Díaz de Vivar fue un personaje de leyenda, tras su muerte se convirtió en el héroe épico por excelencia y en modelo de comportamiento para todos los españoles. A sus hazañas históricas, pronto se sumaron nuevas aventuras, como las de sus primeros años o las de sus trágicos amores con soña Jimena, con las que se forjaron nuevos cantares de gesta y episodios del romancero tradicional. Así su recuerdo pervivió en la memoria de todos durante siglos.
    Sobre esos textos del romancero y ese recuerdo popular, Guillén de Castro compuso las Mocedades del Cid. No era la primera vez que Rodrigo subía a las tablas, pero sí fue cuando lo hizo con más dramatismo y más vehemencia. Su éxito fue fulminante, y no se quedó en las letras española: la obra, que en amor, honor y muerte se dan la mano trágicamente, fue pronto imitada por Pierre Corneille, que con Le Cid la dio a conocer en toda Francia y sentó las bases de la Comedie Française.

      1. 1997
        Grijalbo Mondadori
        Crítica
        84-74-23-842-0
        Edición a cargo de Caja de Ahorros del Círculo Católico
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